Mapas que cualquiera puede editar
Los mapas abiertos transforman espectadores en cartógrafos cotidianos. Con capas que muestran veredas, cruces, luminarias y rampas, se puede editar con reglas claras y moderación comunitaria. Las contribuciones se revisan por pares, evitando vandalismos y mejorando calidad. Los cambios quedan versionados, permitiendo aprender de errores y revertir si hace falta. Talleres presenciales enseñan a nuevas personas a dibujar su cuadra, y escuelas adoptan proyectos de mapeo como parte de ciudadanía. Esta apertura no sólo multiplica manos, también multiplica criterios y miradas, esenciales para entender cómo realmente se camina en distintos horarios, edades y estaciones.